Historia
Sus caminos se cruzan por primera vez con los de Rudeus de forma terrible: instigado por el Dios Humano, Rudeus dice su nombre, y Orsted ataca al instante, venciendo él solo a Ruijerd en combate cuerpo a cuerpo e inmovilizando sin esfuerzo a Eris y a Rudeus. Reduce la salud de Rudeus a cero exacto, pero luego lo cura. Durante mucho tiempo, Rudeus ve en él una amenaza mortal.
Más tarde, tras el choque «Trasciénaga contra el Dios Dragón», se forma entre ellos una alianza contra un enemigo común: el Dios Humano. Orsted revela su secreto a Rudeus: no ve el futuro, como había afirmado antes, sino que vive dentro de un bucle temporal. Cuando muere (o una vez cada doscientos años), regresa al invierno del año 330 de la Garra del Dragón, a un bosque sin nombre en el norte del Continente Central, conservando toda su memoria. Así ha repetido el ciclo más de cien veces —más de veinte mil años— intentando matar al Dios Humano, quien, a diferencia de él, no conserva memoria entre bucles. El precio de ello es la lenta recuperación de su maná.
Rudeus se convierte en su subordinado en la lucha contra el Dios Humano. Orsted actúa a través de él y de otros aliados (Ariel, Perugius), permaneciendo en las sombras a causa de su maldición. En el desenlace se enfrenta al Dios Humano y a sus peones; sella al Dios de la Batalla Badigadi en lugar de matarlo (a petición de Kishirika) y ofrece a los vencidos la oportunidad de jurarle lealtad. Según su propia conclusión, este bucle ha traído por fin al Dios Humano una sensación de derrota.