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Lord of the Mysteries · Capítulo 1145

Capítulo 1139: «Erudito Antiguo»

19 de febrero de 2021 · 5 min de lectura · 995 palabras

En las Tierras Altas, sobre un altar incrustado con globos oculares, brazos, cabezas y vísceras.

Una luz roja, tan profunda como la sangre, brotó a oleadas y se torció en una sombra deforme, semejante a un árbol.

Entre un zumbido sostenido, los huesos humanos, las velas, las bandejas de plata, las cajas doradas y demás objetos temblaron al unísono, como capaces de hacer cortes en el cuerpo espiritual.

Los suplicantes en torno bajaron la cabeza por instinto y se postraron en el suelo.

Y entonces, en sus mentes, surgió a la vez una sola revelación: «El Mar Embravecido, la Isla de los Arrecifes…»

……

Al contemplar aquel antiguo palacio sobre la Niebla Gris y sentir el leve temblor del espacio místico, Klein percibió que el vínculo con la llamada «Fortaleza del Origen» había alcanzado un plano aún más profundo, una conexión invisible difícil de aprehender con exactitud.

En ese instante sintió en verdad que ese lugar le pertenecería, poco a poco.

En cuestión de segundos, toda anomalía se desvaneció. Klein no se demoró: ordenó a sus dos títeres secretos guardar los objetos aún valiosos y destruir el resto, mientras él sacaba un muñeco de papel y, con un descuidado giro de muñeca, lo sacudió.

¡Pat! El muñeco prendió en llamas de un rojo bermellón, y en su espalda brotaron alas ilusorias, densas y apretadas.

Klein quedó un instante atónito: nunca había imaginado que el simple recurso de la «Marioneta de Papel» pudiera adquirir un cierto sabor del «Abrazo del Ángel».

Agarró al punto a los títeres secretos Chunas y Enuni y, mediante la «Teletransportación», desapareció de aquella isla formada por arrecifes.

Tras dar un gran rodeo por varias islas del Mar de Sonia, Klein regresó por fin a su vivienda en el Distrito Este de .

Durante el trayecto, se valió varias veces de la versión cualitativamente alterada de la «Marioneta de Papel» para entorpecer adivinaciones, profecías, rastreos y miradas.

Uf, no imaginaba que en verdad fuera a sacudir a la «Fortaleza del Origen» y a provocar un fenómeno imposible de disimular… Menos mal que fui suficientemente cauto; si hubiera ascendido en Backlund o en sus alrededores, Amón y Tsalatu seguramente ya me habrían «visto»… Klein soltó un suspiro y se apresuró a retroceder cuatro pasos, ascender sobre la Niebla Gris y echar una adivinación.

Comprobado que su situación era segura por el momento, no se demoró; volvió en seguida al mundo real y, mediante la meditación, recogió en una primera fase la espiritualidad dispersa.

Concluido eso, mientras se desvestía, se dejó caer de espaldas sobre la cama y se sumió en un sueño profundo.

En condiciones normales, un «Sortílego» que asciende con éxito a «Erudito Antiguo» no se fatigaría como él, y le quedarían fuerzas para examinar su propio estado. Pero Klein, al recorrer la historia, se había apoyado en que su impronta podía remontarse muy atrás y en que él mismo poseía un saber arcano muy superior a su nivel actual; de un tirón se había lanzado al inicio de la Segunda Era — o al cierre de la Primera Era, cuando se fundaba la «Corte del Rey de los Gigantes».

Esto, en sí mismo, equivalía a digerir la poción.

Tras varias horas de sueño profundo, Klein abrió los ojos despacio y despertó.

A tientas se incorporó, colocó una almohada a su espalda y, alzando la cabeza, se frotó las sienes.

Tras diez minutos largos para despejarse, despertó del todo y comenzó a examinarse: «La poción se ha digerido, en efecto, en su mayor parte, nada más ingerida; al menos en cuatro quintos… Bastante como esperaba… Aún no sé cuántos datos antiguos más he de reunir, ni cuánta historia verdadera he de desentrañar, para acabar de digerir lo que queda.

«Tal y como veo las cosas, la actuación del 'Erudito Antiguo' tiene dos vertientes: una, ser erudito procedente de la antigüedad; otra, ser erudito que estudia la antigüedad. Ambas han de poseerse. La primera es relativamente fácil, pues el ritual mismo encierra los puntos clave para hacer de uno una persona del pasado: una vez ascendido con éxito, puede uno representar con toda naturalidad a un erudito venido de antaño.

«La segunda es muy difícil. En una sociedad ordinaria pase, pero en este mundo, con dioses verdaderos, demonios y existencias malvadas, hasta sólo reunir material antiguo es algo que entraña enormes riesgos; y si encima se quiere desentrañar la verdad de la historia, en cualquier momento puede uno morir 'sin causa' del modo más atroz; un caso típico del 'a mayor conocimiento, mayor peligro'.

«Que yo sepa tanto se lo debo, en gran medida, a las disposiciones de ciertas Existencias y a la complejidad del destino que aporta la 'Fortaleza del Origen', por la que constantemente me topo con incidentes de toda índole. Y aun así, yo, ligado a una diosa verdadera, ya he muerto una vez. ¿Cuánto más cabría esperar de otro 'Erudito Antiguo'?

«Si pudiera intercambiarse 'Maestro de Milagros' y 'Erudito Antiguo', la actuación sería comparativamente más sencilla; pero, lástima, no hay tal 'si'.

«Por otra parte, ambas vertientes anteriores ponen el acento en 'Antiguo'; la palabra 'Erudito' también merece atención: sólo cuando se logra extraer algo de la historia puede uno llamarse 'Erudito'.

«Para lo que queda por digerir hay varias direcciones. Una: aclarar el estado actual del 'Ángel Oscuro' y reconstruir con veracidad el curso preciso del 'Gran Cataclismo'. Otra: tomarse el trabajo de hilar de veras la historia de la Cuarta Era y no quedarse en fragmentos sueltos. Otra más: ahondar, desde captar lo macroscópico hasta estudiar lo microscópico, como el auge, la decadencia, la persistencia o la extinción de la familia Antígono…»

Tras comprobar la eficacia de representar el papel por adelantado y haber sopesado la senda por venir, Klein, combinando el saber místico obtenido en su ascensión con la observación de sus propios patrones de divinidad, y apoyándose en la «Adivinación» y en la práctica, fue tanteando, paso a paso, las capacidades del «Erudito Antiguo»:

Fin del capítulo 1145