«Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun.»
En el instante en que Klein oyó con claridad las voces en lo hondo de la niebla blanco-grisácea, se estremeció ligeramente; la nuca se le entumeció en un instante.
Aquella sensación se extendió rápidamente hacia la cabeza y a todas las partes del cuerpo, levantándole en la piel un sinfín de pequeñas escamas de gallina.
Era la segunda vez que oía en el mundo real, de boca de «otro», el nombre «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun»; la primera fue cuando Amón lo profirió tras hurtarle el pensamiento, y en realidad no había comprendido entonces el sentido exacto ni dominaba en verdad ese «conjuro».
Así pues, en esencia, ésta era la primera vez.
A la orilla del legendario «Continente Oeste», fuera de la patria suya, que se había desvanecido, Klein oyó por vez primera, en el mundo real, el conjuro que había provocado su «travesía»; oyó uno de los secretos más cruciales escondidos en lo hondo de su pecho; oyó aquel honorífico al estilo oriental que apuntaba a no se sabe qué Existencia.
Permaneció allí, con la mente casi en blanco; en los oídos le resonaban, ora confusos, ora nítidos, los cánticos y los gritos: «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun…»
«Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun…»
«Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun…»
Sólo cuando aquellas voces fueron desvaneciéndose, casi extinguiéndose, recuperó Klein el pensamiento.
Como falso dios que había hecho no pocas «cosas indebidas», su primera reacción fue: —He cambiado «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun» por «Rey Amarillo y Negro, soberano de la buena suerte»… ¿no me caerá el castigo del Cielo?
Al establecer en su día el honorífico tripartito del «Tonto», la primera parte describía sus propias vivencias y estado: entonces creía que se trataba de un cruce entre mundos y, temiendo dejar al descubierto la cuestión, había cambiado «Tonto venido de otro mundo» por «Tonto que no pertenece a esta era», con lo cual, en realidad, había puesto al descubierto la esencia; la segunda parte ataba a sí la Niebla Gris y la «Fortaleza del Origen», haciendo la referencia más clara.
Y para fijarla del todo y evitar ambigüedades, Klein, en la tercera parte del honorífico, había traducido literalmente, por el sentido, la última frase del conjuro: «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun».
Pensaba al principio que aquello no era gran cosa; más tarde llegó a sospechar que el anterior dueño de aquella extraña puerta de luz, dentro de la «Fortaleza del Origen», que había provocado su «travesía», era «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun», o, dicho de otra forma, alguna Existencia bajo ropajes orientales. Por supuesto, también cabía que «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun» fuera el cuerpo verdadero, que luego se hubiera puesto un atuendo más en consonancia con el mundo presente; cuál fuera ese atuendo, Klein no acertaba aún a adivinarlo.
Como nunca había oído fuera de sí mismo, en el mundo real, el honorífico «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun», por mucho que sospechara, por mucho que se cuidara, por mucho que temiera, en realidad no daba demasiada importancia al asunto: parecía ya acostumbrado.
Pero en este momento, cada uno de aquellos cánticos «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun» era como un cañonazo de un buque, que iba golpeando, uno tras otro, su corazón y su mente; las preocupaciones y los temores acumulados en su subconsciente brotaron a borbotones.
Recobrando la calma, Klein se obligó a sopesar la situación con la razón: —¿Esos cánticos están dentro de la niebla blanco-grisácea o vienen del desaparecido «Continente Oeste»?
—Como decía: el color y el estado de esta niebla se asemejan mucho a los que hay debajo de la «Fortaleza del Origen»… ¿También su poder procede de la 'Historia'? ¿Es preciso poseer el poder adecuado del dominio del Tiempo para abrirla?
—Goshname, la «Reina de la Calamidad», dijo que, al llegar el Fin del Mundo, el Continente Oeste reaparecería sin falta… vale decir, ¿sólo cuando el tiempo avance hasta ese punto reviviría esta niebla blanco-grisácea, y sólo entonces podría abrirse con el conjuro correspondiente?
—¿Es entonces «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun» —el sospechoso anterior dueño de la «Fortaleza del Origen»— quien hizo desaparecer el «Continente Oeste», o lo selló, o lo aisló a modo de protección?
—Según las distintas versiones, la «Fortaleza del Origen» y las otras ocho cosas son herencias dejadas por el Primer Creador: partes diversas de Su cuerpo, o cosas hechas por Su mano… ¿Es «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun» aproximadamente el antiguo dueño de la «Fortaleza del Origen», y aproximadamente el Primer Creador? Mas la «Fortaleza del Origen» surgió sólo tras la división del Primer Creador; y, además, los conjuros como «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun» sólo pueden apuntar a la «Fortaleza del Origen», y no logran afectar al «Mar del Caos» u otros lugares similares…
—Asimismo, la desaparición del Continente Oeste ocurrió, sin duda, antes de la Segunda Era; incluso Suniya Solem, el Rey de los Elfos, dios antiguo, no podía regresar a su patria…
—Es decir, en la caótica y frenética Primera Era, o aun antes, después de que el Primer Creador hubiese desprendido de sí el «Mar del Caos», la «Fortaleza del Origen» y los demás, pero antes del nacimiento de los Dioses Antiguos, ¿sucedió algo más, que hizo desaparecer el Continente Oeste y volver invisible al antiguo dueño de la «Fortaleza del Origen»?
—La profecía del Antiguo Dios del Sol, Creador de Ciudad de Plata, es también muy interesante: dice que alguien saldrá de esta niebla blanco-grisácea, y por eso envió gente a establecerse en la Ciudad de la Luna, a montar guardia aquí; y, hablando en rigor, yo soy en verdad uno que salió del Continente Oeste, de dentro de esta niebla; sólo que cuando dejé el Continente Oeste fue para entrar en la «Fortaleza del Origen», mucho, mucho antes de la profecía del Antiguo Dios del Sol; y cuando salí de la niebla blanco-grisácea, fue en 1349, en Loen…
—Hmm, dando vueltas, he vuelto aquí y me he topado con la gente de la Ciudad de la Luna… La profecía del Antiguo Dios del Sol se ha cumplido, en efecto; sólo que el camino fue tortuoso y la forma de cumplirse, inesperada…
Entre estas reflexiones, el ánimo de Klein se aligeró un punto, pues la escena ante él y su intuición espiritual le decían que el Continente Oeste, separado por la niebla blanco-grisácea, aún albergaba civilización y que no pocos vivían todavía dentro.
—La forma en que se hizo desaparecer el Continente Oeste me trae a la mente el rito del «Maestro de Milagros», y posee a la par poderes del espacio-tiempo, que pertenecen sobre todo a la senda del «Aprendiz» y a la del «Ladrón»… ¿Será entonces que el antiguo dueño de la «Fortaleza del Origen», a quien «Fu Sheng Xuan Huang Tian Zun» corresponde, pertenece a estas tres sendas afines? —Klein contuvo sus pensamientos dispersos y dio dos pasos adelante.
Se volvió al punto y dijo a
—…¿Qué dicen? —Los ojos blanco-grisáceos de Nim se abrieron de pronto; sobre su rostro lleno de surcos asomó una emoción incontenible.
Adar, Sin, Russ y los otros tuvieron una reacción semejante, incluso más violenta.
Hasta el cuerpo les temblaba visiblemente.
Era un problema que había atormentado a los habitantes de la Ciudad de la Luna más de mil años; en sus corazones, resolverlo se había convertido en símbolo de escapar a su situación presente.
Klein inspiró por lo bajo y, en tono de predicador, dijo: —Están orando a mi Señor.